no somos nostálgicos, más que nada porque no hay nostalgias como las de antes
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Repasamos la saga completa de Rocky (incluídas las de Creed)

enero 31st, 2019 | Escrito por Javier Ikaz en Cine EGB

El pasado viernes se estrenó en cines Creed 2, o lo que algunos dicen Rocky 8, y hemos pensado que es el momento de recordar una de las sagas cinematográficas más EGBeras y queridas por los espectadores. A lo largo de 43 años, la figura de Rocky Balboa ha sido el ejemplo del tesón, del esfuerzo y de los altibajos del éxito y el fracaso. Vamos, que no es solo una serie de películas de mamporros.

En estas dos sagas (Rocky por un lado y Creed por otro) podemos ver también el paso del tiempo, el cambio en las modas y es que el púgil nos ha acompañado desde la EGB. Vamos a repasar una a una las diferentes películas y el poso que las décadas pasadas han ido dejando en ellas y, por qué no, en nosotros.

Rocky (John G. Avildsen, 1976)

Merecedora de 3 oscars (estuvo nominada a 10) incluyendo el de mejor película y otros premios como los Globos de Oro o los BAFTA, esta pequeño gran drama, escrito por el propio Sylvester Stallone, supuso el impulso definitivo a su carrera debido al empecinamiento del actor por ser él el protagonista. Una lucha por los despachos digna del propio Balboa. La película es una muestra de ese cine típico de los 70, más crudo del que sería el de los 80, más pensado en la Academia que en el público en masa. Posiblemente sea la mejor de la saga, con un Stallone increíble y dramático y con una pelea final contra Apollo Creed de lo más emocionante. Y no olvidemos la maravillosa, dramática y vigorizante banda sonora de Bill Conti, que se repetirá durante toda la saga.

Rocky II (Sylvester Stallone, 1979)

Es tan personal la historia de Rocky para Stallone, ya había escrito una novela sobre el mundo del boxeo Paradise Alley que él mismo dirigió en cine bajo el nombre La cocina del infierno) que realizó incluso la tarea de director en 4 de las 6 películas de la primera saga y aquí retomó el testigo que le había dejado John G. Avildsen, realizando una secuela estimable que, aunque no supera a la primera, es de lo mejorcito de la saga (para mi gusto personal, claro). Casado con Adrian, aguantando las borracheras y el mal humor de su amigo y ahora cuñado Paulie y constantemente azuzado por un humillado Apollo Creed, que a pesar de haber ganado la pelea no consiguió tumbar al potro italiano, Rocky se ve obligado a entrenar a fondo y demostrar quién es el verdadero campeón. La saga podría haber acabado aquí y no hubiese pasado nada, pero, claro, llegaban los 80 y ahí tenía que brillar nuestro boxeador favorito.

Rocky III (Sylvester Stallone, 1982)

Y entramos en los 80 y tanto Balboa como Stallone ya son estrellas y eso se nota desde las primeras imágenes de la película. El tono de dramático pasa a un espectáculo más del gusto de un nuevo público, un gusto acentuado por los grandes taquillazos de la década (E.T., Indiana Jones, Goonies, Regreso al futuro…) y nos encontramos a un Rocky luchando contra Hulk Hogan, en una de las escenas más cómicas de toda la saga, y con Clubber Lang como rival, interpretado por Mr. T, nuestro M.A de El equipo A. A la banda sonora de Conti se añade la canción inmortal Eye of the tiger, del grupo Survivor. Si la canción perfecta para hacer un streeptease era You can leave your hat on de Joe Cocker, esta es perfecta para salir a correr. El giro hacia un cine más espectáculo, más amable empezó a ser notorio en este film. Por otro lado, Stallone estrenaba ese mismo año otra saga inmortal, la de rambo, con la dramática Acorralado, que también se iría espectacularizando en las siguientes entregas. pero eso es otra historia.

Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985)

Aquí empezó la serie a dar bandazos, aunque fue reina absoluta de los videoclubs a mediados de los 80 y para muchos es una de las más icónicas (de hecho, la recién estrenada Creed 2 es secuela directa de esta). Aquí Rocky se va a Rusia para vengar la muerte de su amigo Apollo Creed a manos (o puños mejor dicho) de Ivan Drago, una bestia gélida. El guión no tiene el dramatismo de las anteriores, a pesar de la muerte de Apollo, y es un intento de seguir con la franquicia con los gustos del momento. Incluso la banda sonora suena más ochentera. Y el discurso patriótico final queda algo impostado.

Rocky V (John G. Avildsen, 1990)

El director de la primera entrega volvió a tomar las riendas de la dirección en la única película de la saga de la década de los 90 y, de nuevo, se nota el cambio formal siguiendo la tendencia del momento. Ya no es Adrian y Paulie el único entorno familiar de nuestro protagonista, si no que su hijo y los problemas de afectos y adolescencia hacen aparición. A eso añadimos daños cerebrales del boxeador por culpa de los golpes de Ivan Drago. En ocasiones la película se acerca al drama de sobremesa, llegando a un final un tanto absurdo de pelea callejera con el chico al que el propio Balboa había entrenado. En esos años Stallone era una estrella que estrenaba Tango y Cash, Oscar o Alto o mi madre dispara, y ya no tenía que pelear por ser la estrella de la función.

Rocky Balboa (Sylvester Stallone, 2006)

16 años después Stallone rescató a su personaje fetiche poniendo su apellido en el título en lugar de seguir añadiendo números romanos (algo que también hizo en la franquicia de Rambo). Esta entrega es curiosa porque vuelve, en parte, al origen de la saga. Vuelve el drama más que los golpes, con un Rocky viudo, regente de un restaurante con el nombre de Adrian´s. Es posiblemente la más nostálgica de todas, con un Stallone contenido y deprimido, con ganas de volver al ring, a pesar de la edad. Con los años se ha convertido en alguien de la familia y nosotros mismos sufrimos viéndole recibir cada golpe, y casi preferimos que tenga una vida tranquila entre fogones. Para mi gusto personal la mejor junto a la primera y la segunda.

Creed (Ryan Coogler, 2015)

Casi una década después se reactiva un spin off de la franquicia de manera inteligente; que sea de Rocky pero sin Rocky. Aquí nos encontramos con Adonis Johnson, hijo rebelde del fallecido Apollo Creed que, vaya, también quiere luchar para encauzar tanto rencor. A pesar de que la historia pueda resultar un tanto forzada, funciona, y Rocky, enfermo de cáncer, entrenando al hijo de su amigo fallecido acaba siendo emocionante. Aquí se nota la mano de un guionista y director diferente. La propia estética del film, la música, las subtramas… Hablamos de una película de este siglo y con los códigos del nuevo cine. Una buena manera de rescatar una franquicia.

Creed 2 (Steven Caple jr., 2018)

Y llegamos a la última, hasta la fecha, donde vuelve la nostalgia con un truco de guión pelín rebuscado. Adonis Creed tiene que vérselas en el ring con el hijo de Ivan Drago, el luchador que mató a su padre. Excusa perfecta para que salga de nuevo Dolph Lundgren y se las vea de nuevo con Rocky (no me digáis que los guionistas no son listos y dan a los fans lo que quieren). Pero de esta película no voy a decir nada más porque está en salas y lo suyo es ir y verla. Eso si, Sylvester Stallone dice que cuelga los guantes y que esta es la última vez que encarna al boxeador más famoso del cine. ¿Será verdad?



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