Aquellas cosas que nos tocaba hacer de pequeños (y que detestábamos)

Ya se sabe que cuando se es pequeño se tienen menos responsabilidades y la idea es jugar, hacer alguna que otra travesura e ir a clase. Pero aparte de esas cosas, a menudo, nos tocaba hacer cosas que no nos gustaba y que los mayores nos mandaban sin ningún pudor. Vistas ahora esas cosas pueden parecer sin importancia, pero de pequeños nos daba pereza, vergüenza o simplemente fastidio. Esas cosas que nos mandaban y que detestábamos

Bajar los cascos de las botellas

Levantarte para cambiar de canal

Tener que dar besos a gente (muy mayor) que solo conocían tus padres

Irte a la cama cuando ponían rombos en la tele

Ponerte los domingos la ropa más incómoda del mundo

Y a ti… ¿Qué otras cosas te mandaban y que detestabas hacer?

También puedes ver:

Las manías que más odiábamos de nuestros profesores
Diez cosas que no teníamos (ni falta que nos hacía)
¿Te acuerdas que cuando ibas a EGB…?
Adivinanzas y acertijos que nos aprendimos de pequeños
Topicazos EGB
Los veinticinco regalos típicos de EGB
Las veinticinco cosas que tienes que conocer si creciste en los 80
Las veinte botellas que has tenido que conocer si viviste en los 70 y 80


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Comentarios (100)

  • snorre Reply

    Lo has clavado, Javier.

    28 enero, 2014 at 08:59
    • JC Ferron Reply

      Ir a por la bolsa de leche fresca 4-5 esquinas lejos de mi casa.
      Llevar los restos de pan duro a mi tia para sus perros a la otra punta del pueblo.
      Poner la basura en la esquina para ser recojida por los basureros…

      1 febrero, 2014 at 10:43
  • Juan Reply

    Bajar a comprar el pan. Bajar a tirar la basura ¬¬

    28 enero, 2014 at 08:59
  • Doc Reply

    Ir a por el pan, cuando la panadería estaba al lado del colegio pero tenía que pasar primero por casa a por el dinero; bajar a por tabaco (un niño comprando tabaco… oh Dios!!!)… qué recuerdos.

    28 enero, 2014 at 09:15
    • Israel Reply

      Bajar a por tabaco, cerveza… Ya de noche o los domingos, ir al bar a por unos farias. Menos mal que el del bar me regalaba un chicle o un caramelo!

      28 enero, 2014 at 11:20
    • Ricardo Reply

      Hoy en día manda un padre a un niño a comprar tabaco y se le cae el pelo.

      29 enero, 2014 at 17:17
      • C Reply

        Qué risa! Acabo de recordar mi abuelo me mandaba a comprar cigarrillos para él! Todos los nietos jeje y la mera me pregunto cómo me los vendían recuerdo hasta la marca que mi abuelo le gustaba porque ya no los venden. Mi abuelo todavía fuma pero ya muy poco pero tuvo que cambiarse de marca jeje!

        7 marzo, 2014 at 08:50
  • cambaruco Reply

    Me mandaban ir a la carnicería y tenía que pedir filetes “de los que le gustan a mi madre”

    28 enero, 2014 at 10:06
  • Victor Moreno Reply

    Ir a a echar la quiniela cuando ya te habías puesto el pijama (19:00h. más o menos). Me mataba!!!.

    28 enero, 2014 at 10:08
  • noe Reply

    Bajar a la bodega a comprar vino…. Y siendo menores :)))

    28 enero, 2014 at 10:10
    • Anónimo Reply

      Eso, eso, ir a comprar el vino con una garrafa. Lo odiaba

      28 enero, 2014 at 16:27
      • condemor49 Reply

        y como olía la bodega a vino , recuerdo que la de mi barrio tenia 4 o 5 tinajas enormes

        1 junio, 2014 at 10:24
  • Nieves Reply

    Bajar a la calle al mediodía cuando venía el lechero con la garrafita… (y eso que esa leche me encantaba).. pero siempre el bajar lo echábamos a suertes entre mis hermanos y yo… jejeje

    28 enero, 2014 at 10:19
  • zaira Reply

    Ir a la carnicería el sábado por la mañana,y que se me colaran todas las abuelas y las no tan abuelas

    28 enero, 2014 at 10:27
  • rakel Reply

    Fregar los platos el sábado. No llegaba a la pila!!me subía en una sillita.

    28 enero, 2014 at 10:35
    • Ana Reply

      Mi madre lo mismo , no te podías ir a ningún sitio si no dejabas la cocina recogida.

      25 octubre, 2017 at 08:27
  • Bea Reply

    Ir a comprar tabaco al bar…

    28 enero, 2014 at 10:42
  • Thompson Reply

    Se nos olvidan los terrores y las peores pesadillas, como ir al practicante y que al no existir elixires tan soberbios como el Apiretal (un premio Nobel merece el inventor), la fiebre solía contra-atacarse mediante el uso de supositorios…y era ese momento incómodo en el que te llamaban con esa cosa con forma de bala del calibre 44 cuando de pronto se nos ocurría jugar al juego del escondite…terminando de forma innoble…sacándote a rastras de debajo de la cama…AY! ¡Que ya no tengo febre que ya no tengo febre!”…no colaba…

    28 enero, 2014 at 10:45
    • C Reply

      que terrible recuerdo me haz traído pero así mismo he llorado de la risa con tu manera de narrar la terrorífica experiencia jejeje! Qué horrible se sentía pues el asunto no acababa con el procedimiento a mi juicio lo peor era DESPUES con la sensación que por desgracia no se iba hasta un buen rato!

      7 marzo, 2014 at 08:57
    • Sus Reply

      Y la inyección de Benzetacil? Que dolor! Todavía recuerdo cómo nos escondiamos cuando sonaba el timbre porque llegaba “la practicanta”… Uf, me dan palpitaciones sólo de pensarlo.

      1 junio, 2014 at 10:24
      • ivan aznar Reply

        “Gracias” al Benzetacil ahora, con 38 añazos, monto unos numeritos cada vez que me tienen que pinchar o sacar sangre que ni mis hijos.

        9 junio, 2015 at 16:43
  • Pelícano Reply

    ¿¿¿Y esas 2 horas (mínimo) de espera para hacer la digestión mientras mirabamos al infinito en la playa o piscina????…. era lo peor de lo peor.

    Otra cosa era… devolverle la zapatilla que te habia tirado tu padre…. a tu padre, y salir escopetao porque te la volvía a tirar….. uuuffffff, aún me persigue

    28 enero, 2014 at 10:51
    • Thompson Reply

      La zapatilla de mi madre estaba guiada por láser…la puñetera sabía girar por las esquinas…XD ¿cómo lo hacía? Digamos que seguramente fuera por el movimiento de la muñeca que creaba unos efectos dignos de un pitcher de los Yankees…XD

      28 enero, 2014 at 11:20
      • JOrge Reply

        jajajajaja, ni que lo digas… tendrian que venir los ojeadores de las Majors a reclutar madres.

        5 febrero, 2014 at 14:45
  • mar Reply

    Lo peor era cuando mi madre me tiraba la zapatilla y me reía porque no me había dado y volvía a cogerla y ya me daba a conciencia. Bajar a comprar la mitad del cuarto de jamon de york. Tambien cuando me mandaba a cada sonido del afilador, el lechero ó el hombre que venía con la burra a vender higos; ya no había dónde esconderse…..

    28 enero, 2014 at 11:05
  • franky48 Reply

    las siestas obligatorias de verano…lo odiaba.

    28 enero, 2014 at 11:26
  • Belenuki Reply

    Ir a misa los domingos, aunque a cambio me compraban un Mortadelo y Filemon. je!

    28 enero, 2014 at 11:33
    • C Reply

      PEREZA TOTAL!

      7 marzo, 2014 at 08:59
  • carina Reply

    ir a devolver alguna compra, con el consiguiente enfado del tendero

    28 enero, 2014 at 12:29
  • carina Reply

    los calcetines calados con la costura en la planta del pie y los zapatos de charol

    28 enero, 2014 at 12:30
    • Arantxa Reply

      Aún odio esos calcetines, eran una tortura infantil!!!

      28 enero, 2014 at 13:46
    • ana Reply

      los calcetines calados….uuuuuuuf, que grima… y hasta la rodilla! solo de pensarlo se me ponen los pelos de punta

      28 enero, 2014 at 16:55
  • mari Reply

    bajar a por el pan el sábado y no poder ver la bola de cristal

    28 enero, 2014 at 13:06
  • MALO Reply

    ¿Bajar los cascos de las botellas? No, hombre, no. Para mi era una alegría porque el dinero que me daban en las tiendas por ellos me lo quedaba yo. Ese era el trato que teníamos en casa: quien se llevaba los cascos se ganaba sus perrillas a cambio.

    28 enero, 2014 at 14:16
  • elwiko Reply

    Lo de bajar al bar a por tabaco y a la bodega a por el vino teniendo 10 ó 12 años es épico, pero lo que me repateaba era el que mi madre me llamara desde el salón mientras yo estaba jugando en el otro cuarto para que le cambiara la tele (menos mal que solo había dos canales) o le bajara el volumen

    28 enero, 2014 at 16:56
  • Aquellas cosas que nos tocaba hacer de pequeños (y que detestábamos) Reply

    […] Aquellas cosas que nos tocaba hacer de pequeños (y que detestábamos) yofuiaegb.com Ya se sabe que cuando se es pequeño se tienen menos responsabilidades y la idea es jugar, hacer alguna que otra travesura e ir a clase. Pero aparte de esas cosas, a menudo, nos tocaba hacer cosas que no nos gustaba y que los mayores nos mandaban sin ningún pudor. egb responsabilidades niños nostalgia Goefry hace nada • votos (1, 0) • […]

    28 enero, 2014 at 17:20
  • Stitch Reply

    Ir a comprar a la venta, porque tu madre pensaba que eras tonto y que se aprovechaban para engañarte. Y claro, ahí que íbamos a comprar con el miedo en el cuerpo (¿me podrán la peor fruta?¿el pescado estará fresco?) Y luego estaban esos momentos en los que olvidaba lo que me habían encargado (los tomates, nunca atinaba si mi madre había pedido de ensalada o salsa) y tenía que improvisar (o volver, pero dos calles se hacían tan lejanas…

    28 enero, 2014 at 17:29
  • Mara Reply

    El uniforme del cole… Toda la santa semana con falda de tablas gris y cuando llegaba el domingo falda escocesa tambien de tablas y con ese imperdible q supuestamente era de adorno tamaño XXL. Creo q aún tengo un trauma.

    28 enero, 2014 at 17:44
  • Regina Reply

    En verano siempre me mandaban a por agua a la fuente, no me gustaba nada! las botellas pesaban y ya tenian agua en el grifo de la cocina! pero no, la de la fuente estaba mas buena, y claro como yo era la pequeña de 4 hermanos, pues siempre me tocaba a mi.

    28 enero, 2014 at 17:51
  • Anónimo Reply

    o bajar a por las bolsas de leche… leche en bolsa??? quien fue el lumbreras??????

    28 enero, 2014 at 17:58
    • Lourdes Lorenzo Reply

      El mismo que tiempo despues inventó la jarra de plástico para meterlas dentro y que no se derramaran en la nevera.

      1 junio, 2014 at 13:50
  • Eva Reply

    Que me dejaran guardando la vez en el puesto que tocara del mercado mientras mi madre iba a otro; siempre, siempre se me colaba alguien y que no se me olvidara lo que tenía que pedir si no llegaba a tiempo. ¡Qué sufrimiento, por Dios!
    Y acompañar a mi abuela a bajar las revistas a la chatarrería, de pequeña me hacía gracia porque nos repartíamos las ganancias, pero de adolescente me moría de vergüenza no me viera alguien.

    28 enero, 2014 at 18:31
  • naiara Reply

    bajar la basura a esos recuadros que había marcados en la carretera y que sólo se podía bajas de 20:00 a 21:00 o algo así. En el pueblo de mi ama todos los veranos, nos tocaba ir a por la leche a casa de alguna vecina o vecino que tenía vacas y las ordeñaban por la tarde. Íbamos con botellas o bidones que llenos pesaban un huevo y luego con la leche que todavía estaba caliente a casa….

    28 enero, 2014 at 20:09
  • Ximo Reply

    En clase, cuando al profe se le antojaba, ” ale chaval vete al bar y me traes un tercio y un paquete de ducados” en horario de clase y teniendo que cruzar varias calles, esto con 10, 11, 12 años.
    Y el tio estar explicando la lección con su tercio y fumando como un carretero.
    Y no pasaba nada. Maadremiiia.

    28 enero, 2014 at 20:10
  • Nuria Rico Reply

    Me he sentido identificada en todos los ejemplos. Y eso de los besos era una cosa que no me gustaba nada, por eso cuando a un crio le dicen.. dale un beso!, yo siempre digo que si no tiene ganas que no hace ninguna falta , ya que me acuerdo cuando a mi me obligaban y claro luego te pasabas todo el dorso de la mano por la mejilla para quitarte los restos que podian quedar. Lo del mando también , no hacia mando a distancia , ya lo eramos nosotros.

    28 enero, 2014 at 20:11
  • Dani serra Reply

    Ir a devolver las pelis que habias alquilado en el videoclub, cuando salian los dos rombos te mandaban a la cama, el domingo por la noche siempre te recordaban si tenias la cartera preparada para ir el lunes al cole.
    Y claro el tener que cambiar tu el canal de la tele( menos mal que solo habia dos¡¡)

    28 enero, 2014 at 20:44
  • Raquel Ordoyo Reply

    Tener que ir a la vaqueria a por leche con el cántaro en las frías noches de invierno, a eso de las ocho de la tarde que ya era de noche, claro.

    28 enero, 2014 at 20:51
  • Morwen Reply

    Pues por un lado soy muy afortunada, porque jamás tuve que ir a devolver los cascos o a comprar tabaco (mis padres no fuman), y tuve una de las primeras teles que hubo con mando a distancia desde siempre (naci en el 78, por si las dudas, y la compraron ese mismo año), pero por otro, como mi señora madre es modista, no sólo tenía que ponerme los dichosos vestidos bordados los domingos… Los llevaba TODOS los puñeteros días al colegio, incluso a edades en las que la mayoría de las crías ya no se ponían vestidos casi ni los domingos (no sé, casi seguro hasta los 9 ó 10 años).

    Ahora, que mi peor trauma infantil seguramente era cuando de pequeña, mi madre me hacía siempre dos coletas altas a los lados de la cabeza, y yo las odiaba, probablemente porque mi padre me llamaba “moñuzos” para hacerme rabiar cuando me veía con ellas. Después pasó a la coleta y no había forma humana de convencerla de que me dejase llevar el pelo suelto, como yo quería. No sé si es a raíz de eso, pero aún a día de hoy sólo me recojo el pelo si no me queda más remedio, sigue sin gustarme nada (y odio que me toquen el pelo, y me peinen, y sólo voy a la peluquería si no me queda más remedio).

    28 enero, 2014 at 22:01
    • Anónimo Reply

      Me has recordado el dia de ¨peluq

      28 enero, 2014 at 22:47
    • eva Reply

      Me has recordado el dia de peluqueria de mi madre (normalmente los viernes por la tarde) tenia que acompanarla com mi hermana pequenya, y no solo hacer de canguro en la pelu, sino que las peluqueras muy peloteras con mi madre le decian “ay que ninya tan guapa”, y mi madre “y ademas muy obediente” y a los 5 minutos, empezaban a marearme, que si nena pasame los rulos,que si nena trae la escoba…

      29 enero, 2014 at 15:33
    • Anónimo Reply

      Mi madre también es de mucho coser. Quitar los hilvanes. Uffffffffff. Y devanar ovillos de lana, qué dolor de brazos.

      2 febrero, 2014 at 03:18
      • Ana María Reply

        Mi abuela era modista y hacer puntadas flojas e hilvanes es lo que más me gustaba, escuchando a la Srta. Francis. Pero lo de los ovillos era matador. El caso es que si estaba sola lo hacía en una silla!!!!!

        1 junio, 2014 at 10:18
  • golo Reply

    Lo de mandarme a misa los domingos (el sábado por la tarde también valía) y mis padres nunca iban.

    28 enero, 2014 at 22:28
  • Rocío Reply

    Aah, grandes momentos. He vivido el pan, la leche, el tabaco, la zapatilla, cambiar el canal, perderme la bola de cristal por hacer deberes, subir q casa con un grito desde la terraza, tener hora de noche y llegar y tener que pasar por su cuarto a dar las buenas noches… Y levantarme a la mañana siguiente al punto de la mañana con la aspiradora en la oreja y un:” quien sabe trasnochar sabe madrugar!!!!”

    29 enero, 2014 at 00:33
  • Remenber Reply

    Quitarnos las legañas nuestras madres mientras nos llevaban al cole con esas uñas todas puntiagudas y de color rojo escarlata que alguna vez temí quedarme tuerta :)

    29 enero, 2014 at 04:32
  • Celest Reply

    Yo llevaba mal retirar saliva con el dorso de la mano tras el beso de algún amigo mayor de la familia, y mientras disimulaba la cara de asco me preguntaran: “¿Sabes quién es, verdaaaad?” Uffff, al final decía que si, y en seguida me despistaba a hacer otra cosa y huir… Je, otra cosa que recuerdo, son las ‘cenas de amigos de los padres’, cuando tenias que pedir permiso para levantarte de la mesa e ir a jugar, y usaban la excusa de ser ‘suficientemente’ mayor para que te hicieran quedarte…
    También he hecho de mando a distancia… Cuando me cansaba de recibir ordenes de zapping (si, con dos canales ya existía) apagaba yo la tele y los mandaba a dormir… Y bueno, la que se iba a dormir y con el trasero calentito era la nena..

    29 enero, 2014 at 06:50
  • M luz Reply

    Bajar la basura, pero es que mi madre llenaba tanto la bolsa que más de una vez se me rompía en la escalera con el consiguiente zafarrancho. Por supuesto me tocaba a mi recoger todo arghhhh

    29 enero, 2014 at 10:30
  • anomino Reply

    Como bien dicen por ahí arriba yo también soy la menor de cuatro hermanos y solo por eso he tenido los siguientes privilegios: ser el mando a distancia de la casa, ir a comprar cuando ya estabamos todos sentados a la mesa porque se habia olvidado el pan, ceder tu cama cuando venian visitas, heredar la ropa y los libros, no poder leer el tebeo hasta que lo hicieran tus hermanos, ir a dormir cuando salía Casimiro, ponerte zapatos con chandal o tenis con faldas porque era lo que tenias esa temporada, aguantar el dolor desde que mi madre me peinaba por la mañana hasta que me quitaba la cola por la noche ( porque eso si, no se me movia ni un pelo aunque jugara en una zanja ), obligarte a dormir la siesta en verano, aguantar los besos de los mayores sin limpiarte porque como te vieran encima te caia un coscorron,………….., y un largo etc.
    En fin, jajajajaja

    29 enero, 2014 at 13:07
  • Pepe Reply

    Tener que ducharse los sábados a la tarde justamente cuando comenzaba la serie V en televisión…Así anduve más perdido que una almeja en un botijo preguntándome quien demonios sería La niña de las estrellas cada vez que miraba la Teleindiscreta (todavía hoy en día no lo tengo muy claro)…

    29 enero, 2014 at 14:42
  • Ricardo Reply

    Yo odiaba las “visitas”. Cuando íbamos de punta en blanco a ver a amigos o familiares de nuestros padres a quienes no conocíamos. Momentos amuermantes donde tenías que ser modosito y no decir nada. Aguantar las aburridas conversaciones de los mayores sin poder meter baza ni demostras signos de aburrimiento. A veces había niños de nuestra misma edad y nos animaban a jugar juntos, entonces descubríamos que su arsenal de juguetes sacaba años luz al nuestro.

    Cuando llegaba el momento de la merienda o cena nos encontrabamos entre dos aguas. Si nos lanzábamos nos esperaba regañina en casa por gochos y ansiosos; si nos pasábamos de comedidos los anfitriones nos preguntaban ¿no queréis nada? ¿no os apetece? y entonces la bronca era por maleducados.

    Y sí decidían los mayores que teníamos algo que ver era para las estúpidas preguntas como ¿que tal el cole? o ¿tienes ya novia?

    Otra cosa que no soportaba era cuando mi padre nos llevaba a una cita con sus amigos en un bar. Cuando alguno invitaba y preguntaba ¿que váis a tomar? se iba contestando “un botellín”, “un vermut”, “un café”… llegaba al turno a mi padre y se le preguntaba ¿y los chicos que toman? a lo que contestaba “los niños no toman nada”. Todo el mundo tomando algo y nosotros sin un triste refresco y guardando compostura en unas conversaciones que ni nos iban ni nos venían.

    29 enero, 2014 at 17:44
  • Aquellas cosas que nos tocaba hacer de pequeños (y que detestábamos) Reply

    […] Aquellas cosas que nos tocaba hacer de pequeños (y que detestábamos) por cd_autoreverse a yofuiaegb.com enviado: ____ Ya se sabe que cuando se es pequeño se tienen menos responsabilidades y la idea es jugar, hacer alguna que otra travesura e ir a clase. Pero aparte de esas cosas, a menudo, nos tocaba hacer cosas que no nos gustaba y que los mayores nos mandaban sin ningún pudor. Vistas ahora esas cosas pueden parecer sin importancia, pero de pequeños nos daba pereza, vergüenza o simplemente fastidio. Esas cosas que nos mandaban y que detestábamos… etiquetas: cosas, pequeños, egb usuarios: 1   anónimos: 0   negativos: 0   compartir: sin comentarios ocio, curiosidades karma: 11 (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); […]

    29 enero, 2014 at 21:19
  • noelia Reply

    Ir a por el pan, cervezas, agua en garrafas grandes (que no se ni cómo podría con ellas) tabaco, a la farmacia, a echar la primitiva… eso no era nadaaaaa… parece ser que ya me acostumbré tanto q no me molestaba.

    A mi lo que más me molestaba era tener que esperar al butanero, y gritarle desde un 4º
    Estar jugando y que mi madre me gritara; A poner la mesa!!!!!
    O las amenazas de; o recoges la habitación o me meto yo y tiro todo!!!
    Y el estar en otra habitación y que mi padre me llamara para que le llevara una cerveza!!!
    O que la familia te diera dinero, y tus padres te miraran amenazantes, “como lo cojas, cobras”
    Que no me dejaran quedarme con todos los gatos que recogia de la calle.

    31 enero, 2014 at 00:11
  • noelia Reply

    Ah! Que me olvidaba.
    Odiaba llegar a casa y que mis padres aún no hubieran llegado, y yo sin llaves!!! A esperar en la escalera!!!! Aaarrggggg!!!!

    31 enero, 2014 at 00:21
  • Mortimer la nuit Reply

    Una vez arranqué una vieja moto y recuerdo, con perplejidad, ver aquel artefacto funcionando. Huí a casa y me metí debajo de mi cama porque estaba asustadísimo. A los dos minutos, un viejo energúmeno aporreó la puerta y se encaró con mi madre: dijo que me iba a denunciar para que me ingresaran en un correcccional.Al oir aquello, mi madre por poco se lo come y yo, debajo de la cama y en posición fetal, me dije “Cómo me defiende mi madre!!. Estoy a salvo!!. “.Voy a salir y me la encuentro con un zapato levantado y a punto de estrellarse en mi cara. Creo que fue la primera vez que me dí cuenta que la vida no era nada simple.

    31 enero, 2014 at 13:44
  • sonia Reply

    Un día me mandaron a la panadería, a comprar “un pan de pueblo” tendría unos 7 años. Y mi madre me preguntó, -que tienes que pedir hija? ya te lo has aprendido? -y yo con los ojos en blanco…que siii mama q siiii, tengo que decir… deme un pan de Tueeeejar… jajajaja mi madre se meaba de risa y yo iba convencida en pedir un pan de pueblo… pero del pueblo de mi madre… :D

    1 febrero, 2014 at 00:31
  • Carmelilla Reply

    La de agujetas que sufrí yo en la lengua después de hacer la primera comunión, a misa los domingos y claro, a comulgar delante de mamá …la recibías, tragabas saliba y ya no había manera de despegarla del paladar y venga la lengua pa’un lado y pa’otro, en tensión, porque como bien sabíamos, era pecado tocarla con las manos , y allí se quedaba hasta desintegrarse…que más o menos era cuando llegaba a casa. Qué cruz!

    Lo de la zapatilla es mítico, jejeje!

    1 febrero, 2014 at 01:51
  • Bego Arbizu Reply

    Bajar la basura!!!

    2 febrero, 2014 at 20:55
  • Anais Reply

    …Quedarme en el cuarto de estar sin salir, porque mi madre estaba dando cera al suelo del pasillo, que luego había que dejar secar y más tarde abrillantar. Cuando llegaban las ganas de ir al baño, con un hilo de voz pedía permiso, escuchaba la bronca y dando saltitos llegaba a mi objetivo casi pidiendo perdón. Bufffff

    5 febrero, 2014 at 17:56
  • MARCOS Reply

    Ufffff!!!!,Cuando me bañaba mi madre y justo en el momento del aclarado…se acababa la botella de butano,eso si que era sufrimiento o en el super cuando te dejaban en la cola para pagar y te decian “espera que vuelvo ahora voy a coger una de casera que se me olvidaba” y tu impotente veias como avanzaba la cola sin saber que hacer.
    Lo de ir a comprar farias es un clasico,que bueno.

    11 febrero, 2014 at 10:38
  • yelinna Reply

    La última foto muestra ropa cómoda, en serio, puedes treparte a un árbol con eso puesto (si no te importa ensuciarlo); juro que yo uso algo parecido a lo que tiene la niña para el curro (pero en blanco y verde, mi sentido de la moda se quedó varias décadas desfasado con el presente en el universo paralelo 1326678).
    En lugar de la última foto, debieron poner una donde aparecen esos trajecitos tipo terno en miniatura que se les ponía a los niños, o esos vestiditos tipo para muñeca con que se vestía a las niñas. Eso sí es tortura, y de las inhumanaaaaasssss!!!

    17 febrero, 2014 at 19:48
  • Esteban Reply

    Que tal,
    Est

    22 febrero, 2014 at 07:23
  • Rocío Reply

    Yo odiaba unas braguitas “preciosas” que hacía mi madre de punto y que me ponía para las fiestas, ya que con los vestiditos tan cortos que llevábamos las niñas en aquella época se enseñaban las bragas. Y lo peor era que mi madre amenazaba a mi hermano con ponerle mis bragas de castigo si se hacia pipí encima (es que el niño se entusiasmaba jugando que se hacía pipí sin darse cuenta), pero yo tenía que ponerme las bragas sin haber hecho nada malo, ¡Dios mío qué cruz!

    Y otra cosa que odiaba era tener que decirle al hombre del butano: “¿usted quiere)”, y es que solía venir cuando estábamos comiendo. Nada más sonar el timbre nos escondíamos todos (¡cinco niños!) en la despensa. ¡Qué ingenuos éramos!, je, je.

    26 febrero, 2014 at 18:04
  • C Reply

    echarle agua las plantas….qué perezaaaaa! Como era una actividad tan pasiva me fastidiaba y me parecian aburridas porque tenia que estar allí. Luego de mayor me fastidiaba porque comprendí que las plantas necesitan mucho de ti o sea DEPENDEN y de allí comprendí la otra razón por la cual no me gustaba echarle agua a las plantas…la ironía? Hace un año comencé a tener plantas…eso si he ido aprendiendo cuales son las que MENOS NECESITAN DE MI jejeje o sea escojo las que MENOS AGUA y mantenimiento REQUIEREN jeje!

    7 marzo, 2014 at 08:48
  • Juanjo Reply

    No os quejéis….lo peor era sin lugar a duda alguna…..ir a donde rellenaban los sifones. Primero porque estaba donde Cristo perdió el MP3 (que según la Biblia lo perdió no se sabe donde). Segundo porque habitualmente había que ir en verano y en Extremadura los 40 grados en esa época no te los quita nadie. Con el sol en todo lo alto, atravesando descampados…..era un gusto. Y tercero….porque el olor a amoniaco era INSOPORTABLE. De hecho, aún sigo yéndome de casa cada vez que mi mujer usa amoniaco para limpiar…..NO LO SOPORTO.
    Otra “putadita” era que los Domingos por la tarde me mandaban a comprar churros que en casa nos encantaban. Como anochece tan temprano, tenías que salir completamente de noche y las calles estaban mal iluminadas. SI encima llovía…..ya era la releches¡¡¡¡ Con lo bien que se estaba ya en pijamita en casa el Domingo por la noche….

    12 marzo, 2014 at 21:20
  • Henar Reply

    Ponerse esos biquinis hechos de ganchillo por las abuelas que al mojarse pesaban cien kilos y empezaban a caerse las braguitas. No se caía la parte de arriba (total con 7 años nadie tiene nada) no, se caía la de abajo.

    29 marzo, 2014 at 14:54
  • Cosas que hacíamos en clase y que odiaban nuestros profesores - Yo fui a EGB Reply

    […] Aquellas cosas que nos tocaba hacer de pequeños y que detestábamos Las manías que más odiábamos de nuestros profesores Cosas que hacían o decían nuestros mayores y que repetimos ahora (por si acaso) ¿Cuántas veces has hecho…? Cosas que haces que delatan que fuiste a EGB Lo que nos ponían las madres cuando hacía frío […]

    11 abril, 2014 at 08:31
  • Mi Ceres Reply

    totalmente de acuerdo con Ricardo y Carmelilla, bueno con casi todos, los niños de entonces eramos muy bien educados y obedientes, no nos quedaba otra, Un dia mi madre me mandó a comprar un caja de galletas que se llamaban UNICAS, cuando llegué a la tienda no me acordaba de la marca, y le dije a la tendera ” Mi madre dice que me dé una caja de galletas DE LAS QUE NO HAY”, ja, ja todavía estoy oyendo las risas de todas la mujeres de la tienda.
    Yo tambien he llevado las braguitas de ganchillo que en Andalucia se llamaban “cucos”, y los calcetines con zapatos de charol ! jo! que dolor de pies.

    16 abril, 2014 at 22:45
  • Vizu Reply

    Los leotardos en invierno… que siempre terminaban echos un burruño en la puntera del pie..

    20 abril, 2014 at 10:42
  • Vizu Reply

    Y que te limpiaran con saliva alguna mancha en la cara… puaaag!!

    20 abril, 2014 at 10:47
  • queenbee4.blogspot.com Reply

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    29 abril, 2014 at 04:06
  • elena Reply

    Bajar la basura todos los dias en un cuarto sin ascensor..guardar la ropa..ir a comprar el pan..

    1 junio, 2014 at 10:26
  • condemor49 Reply

    Ir a por los churros y las porras, por un lado estaba bien porque me ponía ciego pero por otro era el que tenía que vestirse y salir mientras mi hermano mayor seguía vegetando en la cama, eso me daba envidia.
    Por cierto recuerdo como te daban la docena de churros con junco y me maravillaba ver al churrero haciendo las porras con esos palos quemados por el uso

    1 junio, 2014 at 10:28
  • javiegb Reply

    La verdad que me he reido muchisimo con vuestros comentarios, la zapatilla, la bolsa de leche, el paquete de tabaco REX, el subir el vomuen de la TV la ropa de los domingos, incluso esa misma chaqueta que tiene el niño de la foto tenia yo!!! LO que mas odiaba era meterme en el ford fiesta de mi padre con la baca a tope de trastos, con el remolque irme de vacaciones a 30 grados metidos en aquel coche, y no parar de oir a mi hermana decir cuando llegamos!!!!! nunca se producia ninguna contestacion y si no se escuchaba un perqueño murmullo. ya falta poco… terminar de comer ponerte tu SPECKTRUM! jugar al ARMY MOVIES, y de repente!! TIENES QUE IR AL COLE A LAS 3 DE LA TARDE!! SU PM… MEDIA HORA para cargar el juego, y ahora me tengo que ir!! TIRAR LA BASURA!! IRa buscar a tu abuela a la estacion del tren!!!! son tantas cosas… ESO SI asi nos han eduado! y asi doy las gracias por tantas cosas, una de ellas por haber tenido este tipo de infancia, que aunque en muchos de estos aspectos eran infancias!! LLEGABAN LOS REYES y era tal el nerviosismo que ni dormiamos, esperando el castillo de HE-MAN las barbies. los coches teledirigidos con cable!!!, el mitioc excalexxtric del circuito de la 0 que solo daba vueltas, o en mi casa y caso… mi hermana con la cabeza de la nancy para maquillarla! ESO SI LOS NIÑOS DE HOY EN DIA PIDEN UN MOVIL UNA TABLET !!! Y YA TIENEN SUS JUGUETES ES LAMENTABLE…! PERO ES ASI!! VIVA BARRIO SESAMO! LA BOLA DE CRISTAL EL 1,2,3 LA BOTILDE, Y LA MADRE QUE PARIO A INFORME SEMANAL Y EL PRECIO JUSTO!! SALUDOS!

    1 junio, 2014 at 10:30
  • Ana Reply

    Lo de cambiar de canal me duró hasta casi la extinción de la EGB. A principio de los noventa nos compramos una tele con mando pero la vieja se fue para la habitación de mis padres ¡y mi madre me llamaba para que le cambiara de canal! Claro, ella comodita en la cama no le apetecía levantarse, jajajajaja…

    1 junio, 2014 at 10:43
  • JAntonio Reply

    Qué risas leyendo las peripecias de la gente en su niñez y qué risas identificándome con ellas.

    A mí, pues lo habitual:
    Tener que levantarme de la mesa para traer algo que se había olvidado cuando ya habíamos empezado a comer porque era el más pequeño, incluso mandarme al bar porque en mitad de la comida a alguien le apetecía beber cerveza y no quedaba.
    Ponerme la ropa de los domingos… Odiaba los pantalones cortos y esos zapatos.
    Queme mandaran casi todos los días al autoservicio de mi barrio sin dinero y tener decirle a la señora: “… y lo apuntas en la cuenta de mi madre”, hasta que un día me dijeron que hiciera el favor de decirle a mi madre que fuera a pagar porque debía más de un mes… qué vergüenza pasé.
    Tener que ayudar a mi hermana con su trabajo en la máquina de coser una interminable tarde de verano entera a cambio de 5 duros… lo que me parecía un chollo ahora veo que era una explotación jajajaj

    Lo mejor es que, a pesar de todo eso a lo que nos obligaban y que (por supuesto) odiábamos, ahora tenemos historias que contar porque las hemos vivido en persona; no las hemos visto por internet ni nos las han contado.

    1 junio, 2014 at 10:44
    • JAntonio Reply

      PD:
      La historia del que se esconde bajo la cama mientras su madre lo defiende de un vecino y la de la zapatilla guiada por láser (que se cuentan más arriba) han sido épicas.

      1 junio, 2014 at 10:51
  • Ana Reply

    Cosas que detestaba:
    -Ir al médico, a su consulta sombría y sin niños (nunca fui a un pediatra), que me miraba la garganta mientras se fumaba tranquilamente su puro.
    -El momento bodega: ya fuera para comprar vino o para devolver los cascos.
    -Comprarle tabaco a la madre de mi amiguita del portal 7.
    -Que me obligaran a bailar las sevillanas delante de cualquier visita.
    -Que mi hermano mayor me mandara a comprarle flash de 10 pesetas cuando yo solo podía acceder al de 5.
    -Tener que borrar las respuestas de los libros de texto heredados de mis hermanos. Atención: lo que me molestaba no era el trabajo titánico de borrarlo todo, que me dejaba las manos como panes; lo que me molestaba era que, a pesar de haberlo borrado, aún se veía levemente la respuesta y por tanto podía parecer que lo había borrado mal para hacer trampa. Qué ingenuidad, por Tutatis.
    -Las sobremesas larguísimas y asfixiantes de verano, en las que no me dejaban bajar al parque por el calor y lo único que había en la tele era la vuelta ciclista.
    -Los caramelos roñosos de menta que nos daba el vecino cuando nos veía.

    1 junio, 2014 at 11:05
  • merche Reply

    Me apunto casi todas.Lo de ser hermano pequeño y que te manden a todo vale ,pero ser la mayor y no poder salir o bajar a la calle o lo que sea porque tienes que cuidar a tus hermanos tampoco era jauja.Ademas cuando decia no puedes hacer eso o lo otro siempre me contestaban “tu no me mandas,no eres mama”.
    Sacar el cubo de basura de la comunidad la semana que tocaba y tenia que ser de 19:30 a 20:00 que sino algun vecino la bajaba y si no estaba ya te caia una bronca.Y ademas a mi me tocaba bajar a por el carbon a la carbonera.Era el escenario perfecto para peliculas de terror ,mazmorras o asi.Pequeña,humeda,oscura y encima subir cargada como una mula 3 pisos.Si no podia y lo subia a medias bronca,si le llenaba y tardaba en subir bronca.
    Pero no cambio mi infancia por la de mis hijas.Ahora muchas cosas y entonces mucha imaginacion,

    1 junio, 2014 at 11:26
  • Natalia Reply

    Para mí lo peor era ir dos veces al cole el mismo día: de 9 a 12 y de 2:30 a 4:30. La verdad es que ir a clase después de comer era una tortura, las caras de todos eran un poema, la mayoría con un ojo abierto y el otro cerrado. Y el método que tenía uno de los maestros para despertarnos era tirarnos un paquete de cigarrillos a la cabeza.

    Otra tortura de mi infancia era cuando llegaban las fiestas del pueblo y me comparaban el conjuntito de braguitas, calcetines y camisilla de perlé marca “La Tortuga”, que se te clavaban hasta en el alma, especialmente los calcetines, que encima te dejaban los pies marcados con el mismo dibujo. Y esos zapatos de charol reluciente que hacían ampollas por todos lados y que me comparaban una o dos tallas mayores para aprovecharlos y me rellenaban la puntera con algodón ¡y cómo molestaba, por Dios! Y para comprarnos a mi hermano y a mi la ropa de fiesta nos llevaban a un pueblo que está a unos cuantos kilómetros en guagua y nos recorríamos las tiendas del pueblo entre probadores y cogotazos.

    También era odioso cuando estaba jugando en la calle con mis amigos y mi madre me gritaba desde la azotea que tenía que ir a comprar. Tenía que coger el bolso de plástico verde con las asas metálicas que se me clavaban en las manos si llevaba peso. Y eso cuando no tenía que ir a comprar huevos con la huevera pleglable y llegaba a casa con la tortilla a medio hacer… cogotazo seguro.

    Pero fue una época preciosa que no la cambiaría por la infancia de mis hijas.

    1 junio, 2014 at 11:57
  • Lourdes Reply

    Me siento muy identificada com muchos de vuestros comentarios i una de las cosas me mas odiaba eran los zapatos dos tallas mas grandes para aguantasen mas tiempo, que horror!!

    1 junio, 2014 at 13:12
  • Anónimo Reply

    Hermana te notó un poco nostálgica (tantos recuerdos)

    2 junio, 2014 at 11:48
  • Miguel Reply

    Me he reido un montón con vuestros comentarios. Como odiaba ir a por el pan o a llevar los cascos, siempre a la hora de los dibujos. O hacer la cola mientras tu madre se iba a otro puesto. Y los zapatos de charol que me hacían polvo los pies. Pero sobre todo, esa manía de las madres de decirte las cosas marcando las sílabas con las zapatillas. Inicio de los métodos audiovisuales. Eso sí, tuve una infancia feliz que no cambio por nada.

    9 junio, 2014 at 01:46
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    de qué manera hacerse una buena limpieza facial?
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    16 septiembre, 2014 at 17:18
  • Diez cabeceras de los Telediarios de la EGB - Yo fui a EGB Reply

    […] tele con las que nos mandaban a dormir 10 humoristas con los que te has tenido que reír alguna vez Aquellas cosas que nos tocaba hacer de pequeños (y que odiábamos) Los mejores sketches de Martes y […]

    25 noviembre, 2014 at 08:31
  • Anónimo Reply

    a mi me han sucedido muchas de las cosas que a vosotros pero recuerdo una a parte de las braguitas y calcetinitos que si que era una tortura china, era cuando en invierno mi madre me ponía por las noches al salir para visitar a mis abuelos que vivían cerca, menos mal, un pasamontañas de color azul marino con sus estrellas de nieve en blanco, un año y otro año y otro año o mejor dicho un invierno y otro y claro mi cabeza crecía y aquel pasamontañas que era entre de hilo y lana no daba de si y la cabeza cada vez mas se me embutía y claro yo me asfixiaba pero no por que el gorrito me calentara de por si, si no por el esfuerzo que tenia que hacer para aguantarlo pero había que aprovechar todo al máximo, y me acuerdo de otra, los platos de coles, eso también, valla tortura, o que te obligaran a comer el tocino fresco tal cual por que decían que era como comer queso fresco, dios mio, la verdad es que yo luche para no comerlo al menos asi, ya que en el cocido todavía.

    6 febrero, 2015 at 00:37
  • Mer Reply

    Me mandaban a por tabaco, y a la farmacia a por OPTALIDON, para mi padre… Medicamento ya retirado por adictivo y….

    22 enero, 2017 at 13:43
  • Anónimo Reply

    en realidad, menos con lo de los hermanos pequeños…porque lo soy yo; toooooodo me va bien jajajajajaja;)

    11 marzo, 2017 at 14:08
  • remedios para el cabello grasoso Reply

    remedios para el cabello grasoso

    Aquellas cosas que nos tocaba hacer de pequeños (y que detestábamos) – Yo fui a EGB

    2 noviembre, 2018 at 09:19

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