Cuando las novelas se intercambiaban

Seguro que lo que voy a contar a continuación a mucha gente le va a sonar a la Edad de Piedra, quizás muchos ni lo hayan vivido, pero hubo una época en la que las novelas (y más tarde tebeos) se intercambiaban en las tiendas de chucherías o en los estancos. Novelillas semanales que costaban entre 30 y 60 pts, pero que apenas nadie pagaba por ellas.

A finales de los 60 empezaron a salir novelillas populares de todo tipo (oeste, románticas, de ciencia ficción…). Novelillas publicadas en papel barato y a menudo escritas sin grandes pretensiones. Sus escritores, todos nacionales, firmaban con seudónimos en inglés, para hacerlas más interesantes. Apenas tenían 100 páginas y tuvieron mucho éxito entre los soldados que pasaban las imaginarias leyendo las aventuras de Marcial Lafuente Estefania, el famoso escritor de novelas de vaqueros.

De aparición semanal, poca gente llegaba a pagar por ellas, ya que se utilizaba el mismo mecanismo que con los envases de leche; llevabas la novela leída y te la cambiaban por la nueva. A día de hoy sigo preguntándome dónde está el negocio. El caso es que esas novelillas, sobretodo las del oeste, se siguen viendo en tiendas y kioskos.

Como ya hemos dicho las más populares fueron las del oeste, pero también hubo sobre el FBI, sobre artes marciales, de terror o de ciencia ficción. Todas tenían unas historias muy parecidas, todas tenían su toque sensual y morboso. Incluso se llegaron a publicar pequeñas novelas gráficas, una especie de minitebeos.

Hasta mediados de los 80 se siguió con aquella historia de los intercambios, pero poco a poco fue desapareciendo (aunque aún quedan algunas tiendas de chucherías de pueblo que siguen abarrotadas de novelillas de papel amarillento) y ahora las novelas de Marcial Lafuente Estefania se venden por 2 euros. A veces las compro y me sumerjo en esas historias típicas incluso ingenuas. Y tú ¿Has intercambiado alguna vez estas novelillas?


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Comentarios (37)

  • Tardes de Phoskitos Reply

    Ni idea de lo del intecambio! Yo de jovenzuelo me aficioné a la colección “Biblioteca Universal de Misterio y Terror” que podía encontrar todos los años en los puestos de la feria de mi pueblo, y también aquella mítica “Biblioteca de Ciencia Ficción Orbis.”

    27 agosto, 2012 at 14:32
  • Santiago Cierra España Reply

    Si mal no recuerdo las novelas se vendían nuevas y luego existía el mercado del intercambio, bien entre particulares o bien en la tienda o kiosko del barrio, eso si..ahí te cobraban por cambiartelas, un precio simbólico casi..(no recuerdo cuanto exactamente) pero que debido al gran volumen de cambio que había le dejaría buenos réditos al kioskero, el cual solo tenía que tener sitio para la remesa de novelas usadas ya que hacía de mero intermediario entre particulares.

    27 agosto, 2012 at 14:33
  • Vane Reply

    A mi tio le encantabannnn!!Siempre tenía un montón de novelillas de estas, que se leían en un tris. :P
    En Zaragoza todavía puedes ir al rastro a encontrar joyitas de estas o intercambiarlas.
    Qué buen recuerdo de mi infancia!!!Sobre todo porque me he acordado de mi tio, que hace casi dos años que nos dejó.
    Mil gracias por este blog tan chulo!!!! Nos devolvéis un cachito de nuestra infancia cada día. :)

    27 agosto, 2012 at 14:42
  • Israel Reply

    Mi abuela es gran aficionada a esas novelas, todavía las sigue leyendo. Como esta mayor algunas no se acuerda que las ha leído. Aprendí por ella lo del intercambio y (en Zaragoza se pagaban entre 4 y 10 ptas.) yo bajaba a cambiarle novelas y empece a buscar cómics. Me aficione a Superlopez y de este modo conseguí una edición de Los Alienígenas de 1982 que aun conservo.

    Os mandare fotos de la portada y algún día escribir un articulo sobre Superlopez.

    27 agosto, 2012 at 15:41
  • Mincharro Reply

    Yo cambiaba tebeos en un quiosco, creo recordar que pagabas muy poco por hacer el intercambio. Nos llevaba siempre mi madre a mí y a mi hermano. Era un disfrute entrar en la tiendita y decidir qué tebeos te llevabas de la inmensa pila: Spiderman, Flash Gordon, El fantasma, Los 4 F… Qué tiempos tan fantásticos aquellos.

    27 agosto, 2012 at 16:41
  • jonas Reply

    yo cambiaba muchas novelas de estas,en la tienda de la Basilisa y aun conservo un monton de ellas (por lo menos 50 o 60).Creo que cobraba un duro por novela,pero hablamos de los años 80 o finales de los 70.En un rato me las leia,como mucho un par de horas.recuerdo que lei muchas de Marcial Lafuente Estefania,pero al final las cambie casi todas por que eran iguales,solo cambiaba el nombre de los protagonistas y el de la ciudad.Luego me aficione a las de Silver Kane y Keit Luger que eran otro estilo mas divertido y mas variado.Tambien tengo de ciencia ficcion (unas 30).Lo que no he podido conservar son los tebeos del guerrero del antifaz,del jabato y del capitan trueno,que tambien tenia unos cuantos.Que pena y cuantos recuerdos de tiempos muy felices y sin ninguna preocupacion.

    27 agosto, 2012 at 17:46
  • Derleth Reply

    Las que molaban eran las de terror, mi prima tenía varias cajas de zapatos llenas y hacíamos competición a ver quién se leía más noveluchas de esas. Después vino la legendaria colección de Alfred Hitchcock y Los Tres Investigadores: ¡tres chavalotes con los que te podías identificar resolviendo misterios en Los Angeles! Qué más se puede pedir…

    27 agosto, 2012 at 19:54
  • Mercedes Reply

    Yo sí cambiaba tebeos en una tienda de mi barrio! El Tiovivo, el Pulgarcito, la pequeña Lulú… Lo malo era cuando ya te los habías leído todos, hasta que llegaba alguno nuevo, jajajaja. Y para rematar la jugada, comprábamos las pastillas de leche de burra (deliciosas, ahora hay unas parecidas pero no saben igual) y los caramelos Saci. Qué recuerdos!!!!!! Enhorabuena por este fantástico blog!

    27 agosto, 2012 at 22:04
  • Manolo Reply

    Gran artículo! que recuerdos!!! mi abuelo se las leía de dos en dos!! jejejje sobre todo las de vaqueros (o como decía él las del Oeste!!). Por cierto seguro que mucha gente tiene novelas aún y otros las hemos perdido, barriendo un poco para casa …. podéis usar http://www.cadenadecambios.com e intercambiar novelas si aún las tenéis!!! (novelas o lo que queráis!!!), os lo recomiendo.

    27 agosto, 2012 at 22:35
  • julia selma Reply

    Yo, cuando iva a egb, saliamos todos corriendo los viernes k habia mercado, para cambiar los tebeos cada semana, sobre todo los d mortadlo y filemon, zipi y zape…….etc. k tiempos aquellos…..!!!

    28 agosto, 2012 at 00:16
  • Alicia Reply

    Yo era más de cambiar tebeos y luego fotonovelas..Alguien se acuerda de aqullas fotonovelas en las que hacía sus primeos pinitos “La Cantudo”..Ya pintaba maneras la chavala, jeje..
    Que grandes recuerdos, de las siestas de verano tumbada en la cama, en vez de dormir leyendo ..Con que poco disfrutabamos!!…Que nostalgia…

    28 agosto, 2012 at 02:36
  • helena Reply

    Yo también cambiaba TBO de zipi zape y con lo que me sabraba me cpmpraba 1 polo de hielo de cola que el kioskero hacIa en la cubietra de su frigorIfico y que ponia un palillo de dientes para sujetar

    28 agosto, 2012 at 09:01
  • loli Reply

    si me acuerdo si, yo cambiaba los tebeos de zipi y zape, mortadelo etc. y mis hermanas y mi madre las fotonovelas que como han comentado antes, empezaba la cantudo. Yo aun tengo alguna por ahi recuerdo de mi madre, y lo que si guardo son todos los tebeos que tenia y que tengo en una caja y a la que voy añadiendo ejemplares pues en las ferias de libros, aprovecho para comprarlos y cuanto mas viejos mejor. Para mi son un tesoro y algun dia seran para mis hijas.
    felicidades por el blog!

    28 agosto, 2012 at 16:13
  • loli Reply

    por cierto, me gustaria saber como mandaros alguna foto de las fotonovelas o de cualquier otra cosa.

    saludos.

    28 agosto, 2012 at 16:30
  • Gabriel Reply

    Si, si, las de Marcial Lafuente Estefania siempre eran de un tío alto de seis pies y pico que tenía un caballo tb alto jajajaja. Y como han dicho arriba, las de Keith Luger y Silver Cane eran más…divertidas si, podriamos decirlo así, jajaja, recuerdo que habia un monton de colecciones, las ponia en pilas y veias en el lomo el anagrama y así las ordenaba

    29 agosto, 2012 at 13:44
  • roly Reply

    Mi abuela tiene 97 años y todavía me manda a cambiarle las novelas de Estefanía al rastro

    5 septiembre, 2012 at 16:17
  • Pepi Reply

    Yo no las cambiaba.. yo rodeaba el quiosco (era y es, de piedra y forma exagonal) e iba leyendo los titulos de las novelitas expuestas.. y las portadas de los tebeos.Aunque vi muchas veces el intercambio, nunca vi que alguien comprara tebeos…
    Aún hoy tiene una ventanita con algunas novelas…

    20 septiembre, 2012 at 13:32
  • Eva Reply

    Todas las semanas compraba tebeos de Lily y Esther(maravillosa Purita Campos),pero esas las conservaba como un tesoro,hasta que desaparecieron. Más tarde mi hermana me confesó que las quemaron porque molestaban,¡pillé un rebote!!, no se lo perdonaré jamás. Curiosamente yo intercambiaba libritos ¡en una pollería!, una vez cogí una de Lovecraft y no pude terminarla, me quedo con las del oeste y las románticas (esas sí que he podido conservarlas).

    28 octubre, 2012 at 19:50
  • Cosas que no podían faltar en casa de los abuelos - Yo fui a EGB Reply

    […] Al igual que el taco del corazón de Jesús, tenían otro pequeño calendario-almanaque que era el Firmamento, también conocido como el calendario zaragozano. Era (y es) perfecto para la vida en el campo ya que avisaba que había que sembrar mes a mes y alguna que otra curiosidad, junto a chistes, citas y refranes. El origen de tanta sabiduría de abuelo. La lectura favorita de éstos junto a las novelas de Marcial Lafuente Estefania. […]

    3 diciembre, 2012 at 09:41
  • Edelia Reply

    Escuché hablar por primera vez de ellas el otro día, ya que el padre de una amiga quería volver a leerlas. Me pareció muy curioso lo de que se intercambiaban, tampoco yo encuentro el negocio.

    Tengo una amiga que trabaja en una papelería y me dijo que ella las tenía y que se vendían a un euro, y claro, la curiosidad me puede. Me parece que por un euro voy a probar y voy a leer algo de eso.

    ¡Saludos!

    16 febrero, 2013 at 11:14
  • María José Reply

    ¡Mi padre aún las tiene y le sigue encantando!

    31 marzo, 2013 at 18:37
  • Kiko Reply

    Yo empecé leyendo los que traían imagenes (revisticas de Tarzan, Red Rider, etc.) luego pasé a las de El enmascarado de plata, despues a Marcial La Fuente y sus secuaces y después a los bestsellers y grandes novelas incluyendo épicas y las “obligatorias”.

    30 mayo, 2013 at 16:42
  • Jesús Reply

    Por ahí lo han dicho, te cobraban una pelas por cambiártela y si no recuerdo mal te las cambiaban por otras usadas, las nuevas solo las vendían y al precio de portada. Así que negocio si había, nunca ví a ningún kioskero hacerse rico, pero algo sacaban.

    20 marzo, 2014 at 16:49
  • FRANCISCO Reply

    YO TENGO 24 DE ESTEFANIA PARA CAMBIAR ME LAS SE DE MEMORIA ESTOY EN LA ZONA DE ILLESCAS-TOLEDO

    27 junio, 2014 at 07:32
    • juan Reply

      hola, yo cambio las novelas gratis, por correo, en paquete azuk, y cada uno se paga su porte. si te interesa dimelo

      29 abril, 2015 at 15:07
      • juan jose Reply

        cambio las novelas como tu, dispongo de unas 2000.

        17 diciembre, 2015 at 22:57
    • manuel gutierrez Reply

      estoy en zona de leganes cambio novelas de estefania

      19 mayo, 2016 at 12:52
  • manuel gutierrez Reply

    cambio novelas de estefania si te interesa mandame un correo

    19 mayo, 2016 at 12:48
  • isabel Reply

    s i lo recuerdo , yo acompañaba a mis primas a cambiar novelas , era curioso , a veces tenían que poner unos duros de mas según la novela .

    4 marzo, 2017 at 23:58
  • El Jabato Reply

    Mucho antes de los 60 ya se publicaban estas novelillas. El negocio estaba en que dejabas una peseta cada vez que cambiabas una novelilla o tebeo. Era maravilloso llegar con tu novela o tebeo ya leído y que te sacaran aquel montón -o montones- de otras nuevas para seguir leyendo. Creo y espero que el sistema funciona aún.

    21 junio, 2017 at 23:34
  • Max Reply

    Yo tengo 1300 del oeste en electrónico no eh leído todas porque hace poco que comencé a coleccionarlas por archivos

    15 septiembre, 2017 at 21:25
  • Mariadelcarmensolerroman1965 @gmail.com Reply

    Hola, yo tengo un kiosco en Granada y sigo cambiando novelas

    5 octubre, 2017 at 20:52
  • Paqui Reply

    Quisiera saber algún kiosko en Alicante donde se puedan cambiar novelas del oeste. Mi padre es un forofo de esas novelas y el unico kiosko que conociamos a cerrado. Gracias

    12 noviembre, 2017 at 19:15
  • Andoni Reply

    Yo tengo una tienda de golosinas en Bilbao en el barrio de rekalde y estoy pensando recuperar el tema de cambios de novelas del oeste. Porque me acuerdo mucho de antes.

    28 mayo, 2018 at 00:09
  • Pedro Carvajal de Torres Reply

    Puntualizando.
    En primer lugar las novelas nuevas sin estrenar no las cambiaban por novelas usadas y debes ser relativamente joven para haber ido a EGB (cuando yo era niño eso no existía) y para decir que el precio de esas novelas de kiosko era de 30 y 60 pesetas. Empezaron con un precio de 5 pesetas. Otro tema es el de los intercambios que se usaba cuando yo era niño y no tan niño; de hecho hace pocos años vi un kisko donde aun se usaba el cambio. En los kioskos había, o solía haber, tres montones de novelas, asi como de tebeos que se llamaban entonces (hoy día la gente, tan amiga de repudiar lo español, importan y usan palabras en inglés, como comic). Uno de los montones eran de novelas poco usadas, otro mas y el último muy usadas. Esos montones los creaban de tebeos de varios formatos, de novelas rosas y de novelas del oeste. El precio por el cambio era de 2 reales, 1 peseta y 1,50. Usé mucho tiempo esa modalidad como para no saberlo.

    23 junio, 2018 at 09:33
  • ignacio Reply

    hola me gustaría saber de sitios que cambien novelas en barcelona

    14 septiembre, 2018 at 10:43
  • Nerea A Aizpurua Uralde Reply

    ¿Alguien sabe cuánto costaba alquilar estas novelas en los 70?
    Estoy escribiendo una novela y necesito documentarme con los precios de las cosas y servicios de esa época.
    Gracias.
    Nerea

    15 marzo, 2020 at 16:02

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